EL EVANGELIO QUE CRISTO PREDICÓ

Por Mario A Olcese (Apologista)

Como seguidores de Jesucristo, es importante conocer con precisión qué evangelio o buenas noticias predicó nuestro Señor Jesús, a fin de  imitarlo fielmente sin desviarnos en ningún punto. Recordemos que estamos llamados a seguir sus pisadas, e imitar a Pablo, quien igualmente imitó a Jesús.

Desgraciadamente, son pocas las personas que saben que Cristo vino a proclamar las buenas nuevas del reino de Dios, y los más de los cristianos suponen erradamente  que Cristo mismo es el evangelio que debemos creer para ser salvos. Pero Jesús no vino a anunciarse a sí mismo como el evangelio salvador, aunque es verdad que él es la parte más destacable del anuncio del evangelio salvador que es el Reino de Dios. Y es que el reino de Dios tiene un Rey majestuoso y distinguido, que es Cristo, el Señor. Sin este personaje majestuoso no hay posibilidad de que exista un reino igualmente majestuoso.

En buena cuenta, el Rey Jesucristo vino a anunciar, por mandato de Su Padre, el futuro establecimiento del reino de Dios en la tierra, y llamó a la gente a que creyeran en este anuncio o mensaje (el evangelio) extraordinario para ser salvos. Es por eso que nosotros sentimos una gran responsabilidad en ubicarnos bien en las Escrituras, y no omitir ningún pasaje que nos habla del evangelio, especialmente de aquellos pasajes más cruciales o centrales que nos hablan del evangelio con nombre propio (El evangelio del Reino).

Lo curioso del caso es que aunque Jesús llamó a su evangelio, el evangelio del reino de Dios, la mayoría de los cristianos aún lo ignoran o lo omiten por completo, y simplemente dicen que Cristo vino a predicar “el evangelio” y nada más. También muchos cristianos suponen que el evangelio es la Biblia misma, o el Nuevo Testamento, y más precisamente, los evangelios sinópticos. Pero todos estos cristianos están equivocados.

El Reino de Dios: El evangelio

El Reino de Dios es el evangelio que Cristo vino a proclamar por encargo de Su Padre. El dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:43). Sin embargo, cuando uno les pregunta a “cristianos renacidos” qué es el evangelio, ellos dicen cualquier cosa, menos el reino de Dios. Y es que estas personas han sido engañadas por falsos maestros y predicadores que se han presentado predicando “otro evangelio” y “otro Jesús” que no se parecen a los originales. Y Jesús ya había advertido que vendrían falsos maestros que engañarían a sus oyentes con anuncios fraudulentos para desviarlos del mensaje salvador. Hoy escuchamos “el evangelio de la prosperidad”, “El evangelio social”, “el evangelio acerca de Cristo”, etc, pero no “el evangelio del reino de Dios”. Esto es una tragedia, y aunque parezca inocuo, es muy tóxico y mortífero. Es necesario retomar el camino correcto que lleva a la salvación. Si tomamos la medicina equivocada nunca nos curaremos. Debemos seguir la receta que vino a indicar el Señor Jesús, nuestro gran médico, sanador y salvador y de seguro seremos sanados y salvados.

Satanás cegó el entendimiento de los incrédulos

El Diablo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les amanezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4).  Ahora bien, por incrédulos podemos incluir a aquellos cristianos que se niegan a aceptar o a creer que el evangelio verdadero es el reino de Dios, o aquellos que piensan que el reino de Dios sólo incumbe a los judíos y no a los gentiles conversos. Sí, mis amigos, los incrédulos pueden ser los mismos cristianos que dicen ser creyentes, pero que no creen en el reino de Dios es el evangelio. Pero cuidado, hay quienes aun podrían creer en que el reino de Dios es el evangelio, pero que lo interpretan de manera muy distinta a como Cristo y sus apóstoles lo creyeron. Estos caerían igualmente en la categoría de los incrédulos, puesto que creer que el reino de Dios no tiene nada que ver con Israel, y la monarquía davídica restaurada, no es ser un creyente verdadero.

Así que aquí está envuelta una creencia en un evangelio verdadero, único, y original, sin desviaciones, cambios, o alegorizaciones. Es, pues, menester, conservar el evangelio original, y no cambiarlo según nuestro particular parecer. “A la ley y al testimonio, si no hablasen conformen a esto, no les ha amanecido la luz”. Es por eso que debemos averiguar qué creyeron los judíos de los tiempos de Jesús acerca del reino de Dios, y qué fue lo que Cristo vino a confirmar como “promesas hechas a los padres” (Rom. 15:8). Si Jesús vino a confirmar las promesas hechas a los padres, entonces debemos escudriñar cuáles fueron aquellas promesas originales hechas a los padres (Abraham, Isaac, Jacob, y David) y no desviarnos con ideas o prejuicios personales que tanto daño le hacen al anuncio salvador de Jesucristo y sus apóstoles.

a través de EL EVANGELIO QUE CRISTO PREDICÓ

¿CUÁL ES EL EVANGELIO VERDADERO QUE JESÚS, EL HIJO DE DIOS ENSEÑÓ Y DEBEMOS ENSEÑAR TAMBIÉN HOY?

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Sin duda alguna, se puede afirmar que existen un sin número de religiones, creencias, denominaciones, enseñanzas, personas que alegan guardar exactamente lo enseñado por nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de escuchar atentamente algunos de éstos mensajes, se evidencia que poco o nada tienen que ver con el verdadero mensaje que el Señor Jesús enseño.

Muchas de las predicaciones, en su mayoría, están asociadas a temas como: los pecadores irán al infierno, los fieles al cielo; los diezmos, las ofrendas, las primicias, donaciones, milagros, lenguas, milagros, demonios, el diablo o satanás; ser una buena persona, etc. Sin embargo, es de saber que aunque algunos de estos temas señalados, fueron mencionados por el Señor Jesús en alguno de sus discursos, NUNCA fue su eje principal o tema central.

Para explicar esto, tomaré un simple ejemplo. Note usted estimado lector, que todo libro tiene un titulo o un tema principal o central y, de este se desprenden una serie de subtemas, que de una u otra manera, están relacionados con el epicentro del libro en mención y no es posible salirse de él.  Así mismo, ocurre con la Biblia; nuestro Señor Jesús, dejó bien claro cual era el tema principal en sus enseñanzas y es de suma importancia que usted pueda comprender y entender ese tema principal y no centrarse solamente en los subtemas del mismo, de otro modo, usted no lograría comprender la moraleja o la verdadera esencia del mensaje del libro. Es decir, lo que realmente, nuestro Señor Jesucristo quería que usted comprendiera en su enseñanza principal.

De este modo, es de mucha importancia preguntar a Cristo mismo, cuál era su tema principal en sus enseñanzas, ¿quien más que él, podría decirnos la verdad, para no estar confundidos con ella?

Vamos a la Biblia la palabra inspirada de Dios el Padre, para que sea exactamente esta la que nos diga, cuál era el tema principal que nuestro amado Salvador Jesucristo predicó y enseñó y además mando que se enseñase y se predicase en todo el mundo.

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOSdiciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíosy creed en el evangelioMarcos 1:14-15

Sí usted es una persona honesta, no podrá negar que, es muy claro que el inicio del ministerio del Señor Jesús es el evangelio del Reino de Dios o Reino de los Cielos según Mateo. “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado“.

De manera que, cuando hablamos de reino de Dios o reino de los cielos, es exactamente lo mismo, pues tiene sus inicios en el cielo o procede de Dios.

El Señor Jesús donde quiera que iba, predicaba y anunciaba el evangelio del reino de Dios.

 “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” Mateo 4:23

“Pero él (Jesús) les dijo: Es NECESARIO que también a otras ciudades ANUNCIE EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADOY predicaba en las sinagogas de Galilea” Lucas 4:43-44

Note usted estimado amigo que el Señor Jesús dijo bien claro que le era necesario anunciar el evangelio del reino de Dios a otras naciones, porque para eso había sido enviado. ¿Por qué se ignora esto que él mismo dijo?

¿No cree usted que es importante este tema? seguro que si.

Cuando se hace la siguiente pregunta a una persona: ¿para qué fue enviado el Hijo de Dios al mundo o cual era su misión? muchos se acuden al evangelio de San Juan 3:16-17 el cual dice:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” Juan 3:16-17

 

Sí usted es una persona honesta y curiosa, podrá observar que este pasaje, muy famoso, por cierto,  y bien conocido por la mayoría de los cristianos. Confirma lo que en Marcos 1:14 y 15 el Señor Jesús inició diciendo acerca del reino de Dios. Note usted que, el pasaje citado de Juan deja ver tres grandes verdades que no se separan de lo que el Señor Jesús anunció al inicio de su ministerio en Marcos 1:14-15:

  1. Dios amó al mundo en forma tal que entregó o dio su Hijo unigénito, para MORIR por los pecados. En otras palabras en sacrificio por la humanidad y limpiarla de los pecados como normalmente se hacía con los corderos antiguamente, sacrificandole en remplazo de aquel que debería morir realmente, esto es el hombre.
  2. Para que todo aquel que en él CREA no se pierda y obtenga VIDA ETERNA. Esta parte denota, lo que en Marcos 1:14-15, se había señalado arriba, es decir, el Señor Jesús dijo que había que CREER AL EVANGELIO DEL REINO. y Dios está diciendo en este pasaje de Juan que debemos CREER lo que el Señor Jesús anunció, para que así, se pueda obtener VIDA ETERNA. Esto lo reiteró en muchos pasajes, puede leer, Juan 6:47; Juan 11:25; Juan 12:46. De modo que, el pasaje de Juan 3:16-17 está demandando y ordenando que CREAMOS lo que Cristo Predicó y fue precisamente el Evangelio del Reino de Dios.
  3. Este tercer punto es muy importante estimado amigo, note que dice Juan que Dios NO ENVIÓ a su Hijo primeramente para condenar al mundo, SINO para que el mundo sea salvo por él. Esto deja ver otra gran verdad y es que, Jesús no vino a condenar ni a establecer su reino en su PRIMERA aparición como enviado de Dios; él vino PRIMERO a anunciarlo y a invitar a TODO el mundo a hacer parte del  reino de Dios o de su gobierno divino y, a que TODO el que creyera en ese reino futuro anunciado por él. Al creer en Jesús se estaría creyendo en su reino predicado y anunciado por él, en el que el Señor Jesús es el Rey de reyes y Señor de señores entraría en dicho reino con vida eterna o inmortalidad. De manera que esta primera aparición no fue para condenar, es por esa razón que le dijo a la mujer que había sido descubierta en adulterio: “Ella dijo: Ninguno Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más ” Juan 8:11. Precisamente porque él no vino, primeramente, a condenar sino a salvar lo que estaba perdido Lucas 19:10. Por otro lado, estimado amigo lector, en  la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, si viene para establecer el reino de Dios y para juzgar al mundo y no solo él, sino también, habrán muchos que le ayudaremos a él en dicho juicio. mire usted: Juan 12:47-48“Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que ME RECHAZA, y NO RECIBE MIS PALABRAS, tiene quien le juzgue; LA PALABRA QUE HE HABLADO, ELLA LE JUZGARÁ EN EL DÍA POSTRERO“.

    por cuanto ha ESTABLECIDO un día en el cual JUZGARÁ al MUNDO con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (Jesús)“Hechos 17:31

    en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” Romanos 2:16

    ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?” 1Corintios 6:2

    Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” 2Timoteo 4:1

    Puede también leer, hebreos 10:30, 1Pedro 4:5; Apocalipsis 11:18.

En este orden de ideas, la muerte y resurrección del Señor Jesús hacia parte del tema central que es el Reino de Dios, en otras palabras, la muerte y resurrección es un sub tema del reino de Dios, puesto que le era necesario morir y resucitar para poder ir a recibir el reino y volver, pues el debía ser el primero en obtener la vida eterna, Es precisamente por esto que cuando el Señor Jesús se acercaba a Jerusalén, muchos, aún sus discípulos creían que se manifestaría el reino de Dios inmediatamente, sin embargo, él les enseña una parábola que deja ver claramente que no era ese el momento, sino que debía morir, resucitar y luego irse a un país lejano para recibir ese reino celestial y luego volver para establecerlo en la tierra toda vez que fuera renovada, veamos:

Lucas 19:11-27

11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas,[a] y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

No cabe duda que es sumamente interesante esta parábola que revela una gran verdad acerca del establecimiento del reino futuro de Dios en la Tierra. El hombre noble mencionado ,sabemos que es Jesús, pues dice que se fue a un país lejano para recibir un reino. Podríamos decir que dicho país lejano es el cielo mismo. Dice también, que recibiría el reino y volvería. De hecho, para uno volver a alguna parte, es obvio que debió haber estado por lo menos una primera vez allí. De modo que es, Cristo mismo quien está hablando de sí mismo. Ahora bien, note usted que el aun no había muerto ni resucitado. Pues la razón principal de la parábola lo dice el versículo 11: ” Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” El Señor Jesús ya había venido hablándoles acerca del reino de Dios y que un día se manifestaría, pero ellos aun no habían comprendido que le era necesario morir primero y luego resucitar al tercer día. Observe usted que aun algunos de sus discípulos, luego de que había muerto no creían y mucho menos habían comprendido que él resucitaría y que dicha esperanza de preestablecido del reino se había apagado: 

“Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” Lucas 24:17-21

Los discípulos parecieran haber perdido la esperanza del reino futuro, sin embargo, Cristo mismo les dice insensatos y tardos de corazón es decir, faltos de fe, pues no habían creído sinceramente en las palabras del Señor:

“Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.”  Lucas 24: 26-27

Ya desde hace mucho antes estaba profetizada la muerte del mesías príncipe en Daniel.

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.” Daniel 9:26-27

Es muy importante estimado amigo lector que usted pueda comprender qué significa entonces la frase evangelio del reino de Dios.  

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española RAE, la palabra EVANGELIO significa “Buena nueva” en otras palabras, buena noticia o algo sumamente bueno.

En este mismo sentido, la palabra reino “es aquel territorio cuyos habitantes están sujetos a un rey, Se trata de un Estado, regido por una monarquía, la forma de gobierno en la que el cargo supremo es unipersonal, vitalicio y, por lo general, hereditario” RAE.

La frase “de Dios” significa simplemente que le pertenece a él, que es de él o tiene su procedencia en él, esto es Dios el Padre Todo Poderoso.

De esta manera, al unir estas dos palabras con la frase de DIOS,  evangelio del Reino de Dios, obtenemos una luz que nos aclara el panorama. Podría decirse entonces que el evangelio del reino de Dios representan las buenas noticias o buenas nuevas del gobierno de Dios, el cual establecerá en la tierra en un futuro, en donde derrocará o someterá a todos los desgobiernos actuales injustos y despiadados que han desangrado el mundo y que solo buscan subyugar a la humanidad.

En este sentido, para los Judíos, la frase reino de Dios no era algo extraño en esa época, pues muchos esperaban el cumplimiento de la promesa que Dios le había hecho a David el segundo rey de Israel, observe dicha promesa:

“Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;

y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,

11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.

12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;

15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.” 2Samuel 7: 8-17

Note usted estimado amigo lector, que esta promesa no se cumple con Salomón puesto que el reinado de Salomón no fue establecido por eternamente. Además el reino de Salomón no fue estable. Pues de acuerdo a 1Reyes 11: 42 “Los días que Salomón reinó en Jesuralén sobre todo Israel fueron cuarenta años”

¿Cómo sabemos entonces que realmente es Jesús el que se sentará en el trono de David?

He aquí la respuesta dada por el ángel que apareció a María.

 “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” Lucas 1:31–33

Observe usted que Dios le daría el TRONO  de David. Esta profecía no se ha cumplido del todo, pues Jesús aún no se ha sentado en el trono de David, el cual estará en Israel desde donde Dios gobernará y extenderá su reino a través de su Hijo a quien constituyo heredero de todo.

Observe con mucha atención las palabras de Zacarías padre de Juan el bautista:

Lucas 1: 67-70

Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a rescatar a su pueblo! Nos ha enviado un poderoso salvador, un descendiente de David, su siervo. Esto es lo que había prometido en el pasado por medio de sus santos profetas:”

Por otro lado, estimado lector, note usted que, el Señor Jesús mando a los discípulos que predicaran exactamente acerca del reino de Dios:

Lucas 9:2

“y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”

Mando a otros también a anunciar el reino de Dios.

Lucas 9:60

“Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”

Felipe predicaba el evangelio del reino de Dios y el nombre del rey de ese reino es decir, el nombre de Jesucristo.

Hechos 8: 12

“Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”

El Señor Jesús mando a que buscáramos ese reino de Dios.

Lucas 12:31 “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas”

Dijo que muchos se sentarían a la mesa en el reino de Dios.

Lucas 13:29   “Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios”

El Señor NO rechazó la exclamación que hizo un hombre al decir, que los que se sentaban a la mesa en el reino de Dios a comer pan eran bienaventurados. Lucas 14: 15

“Oyendo esto unos de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios” Observe que el Señor no rechazo o reprendió al hombre que dijo tal cosa.

No así, como cuando alguien dijo “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste” Lucas 11:27. Observe que el Señor recalca una prioridad antes que esta Bienaventuranza. “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” Lucas 11:28

De igual manera, el Señor Jesús, no solo inicia su ministerio en marcos 1:14-15 con el mensaje del reino de Dios, no solo anunciaba dicho reino en las ciudades, no solo mando a que se predicase y se anunciase el reino de Dios y de igual modo se buscará ese reino de los cielos. Por si fuera poco, él, luego de resucitar, estuvo cuarenta días hablándoles nuevamente del reino de Dios. ¿Cuán importante es este tema verdad?

Hechos 1:3

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios”

¿Curioso verdad?

 

Ya sabemos y hemos visto que Cristo mando a sus discípulos que anunciaran el evangelio del reino de Dios. Falta alguien, si, exactamente estimado lector, ese alguien es Pablo el apostol. veamos que predicaba él, pues si Pablo predicaba otro evangelio, habría caído bajo su propia maldición la cual él mismo señala en Galatas 1:6-8

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de CristoMas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaré otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatemaComo antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

De manera que Pablo seguramente debió haber predicado el mismo evangelio que Cristo dijo que se debía predicar y anunciar:

Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de DiosPero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Hechos 19: 8-9

Note usted que no todos van aceptar este evangelio del reino de Dios.

Y ahora, he aquí, yo (Pablo) sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.” Hechos 20:25

 

Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían” Hechos 28: 23

Note algo sumamente interesante, el libro de los hechos termina en su último capitulo y último versículo exactamente lo que Pablo anunciaba y predicaba.

Hechos 28:30-31

“Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento

Si usted puede observar con atención estimado amigo, Pablo si predicaba el evangelio de reino de Dios.

Ahora bién, muchos creen que cuando Pablo dice en Romanos 14:17 “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”  lo han reducido a algo netamente abstracto e intangible, dejando de lado todo lo que encierra el reino de Dios y su esencia. Lo que Pablo simplemente dijo está asociado al contexto mismo del capitulo 14, en donde trata un tema asociado a los hermanos que no han alcanzado un conocimiento profundo de la verdad del evangelio anunciado por Cristo y contendían una situación por cuestiones de la ley, específicamente de aspectos asociados al comer y guardar ciertos días, probablemente el sabat. No obstante, Pablo exhorta a que quienes tienen el conocimiento de estas cosas no deben ser causa de tropiezo para quienes son débiles y no han alcanzado dicho conocimiento, de igual manera, exhorta a que no se juzgue por quien no come o guarda algún día pues para Dios como o no o hace o aquel que guarda el día, para Dios lo hace o deja de hacerlo. En cualquiera de los casos, Dios es quien sostiene a ambos, si se hace para glorificarle a él, no hay problema. Sin embargo, Pablo deja en claro que para él nada es inmundo en el Señor, pero para el que piensa que lo es, para el lo es. Romanos 14:1-23. por eso en el verso 23, termina diciendo que quien duda de lo que come, se condena así mismo, pues no lo hace con fe, y lo que no procede de la fe es pecado.

Ahora bien, cuando el apostol pablo señala en el verso 17 que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espritu Santo, se refiere a las características que describen al gobierno de Dios a través de Cristo. En otras palabras, el reino de Dios, no se trata de comer, y beber solamente, sino que está basado principalmente en la Justicia que Dios a través de Cristo ejecutará sobre el mundo cuando venga,  la paz que traerá dicho reinado o gobierno y además el gozo, la dicha, la alegría la felicidad y todo aquello que crea una inmensa dicha en el ser humano además de la satisfacción de estar al lado de nuestro amado Salvador. Todo esto por medio del poder en el Espíritu Santo.

Además, si se comprendiese que en el reino de dios no se bebería o comería, el Señor Jesús habría mentido cuando afirmo:

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en EN EL REINO DE MI PADRE “Mateo 26:29

 “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: !!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios” Lucas 22:14-16

 

En este mismo sentido, nuevamente Pablo dice en 1corintios 6:9 que “el reino de Dios no consiste en palabras sino en poder” ese poder que a través del Espiritu Santo se evidenciará en gran escala en aquel día, en nuestros cuerpos inmortales, habrá una manifestación gloriosa del poder de Dios, mucho más poderosa que aquella vez primera que Cristo estuvo en la tierra dando a gustar un poco del poder de ese reino venidero.

En conclusión estimado hermano, la palabra de Dios es muy clara al definir de qué se trata el tema central del maravilloso y extraordinario libro la Biblia, es el reino de Dios el cual consiste:

1- Usted debe arrepentirse y creer al evangelio del reino de Dios. Y esto implica, cambiar su vida y entregarse completamente a él, y comenzar a vivir una vida digna para dicho reino anunciado. MARCOS 1:14-15 y Juan 3:16

2- Usted debe saber que Cristo murió conforme a las escrituras y al tercer día resucitó, pues Dios el Padre le levantó de entre los muertos por su poder. Y así también sucederá con todos los que creamos. Romanos 10:9

2-Debe creer a las palabras de nuestro salvador Jesucristo quien es el Rey de dicho reino y aceptarle como su único Salvador

3- Debe anunciar y predicar este evangelio del reino de Dios. y saber que no hay otro evangelio Gálatas 1:6-9

¿Yo anuncio el reino de Dios y usted?

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EL DESTINO FINAL DEL CRISTIANO ¿EL CIELO O UNA NUEVA TIERRA ?

Existen muchas personas que creen que el destino final del cristiano será el cielo. Pero, ¿Enseño nuestro amado salvador Jesucristo tal cosa? o ¿enseñaron los discípulos de Cristo eso?. Es interesante saber y conocer que no existe tan siquiera un verso bíblico que enseñe que el destino final del cristiano sea el cielo.

Algunas personas toman Juan 14: 1-3  para afirmar que Cristo estaba prometiendo el cielo a todas aquellas personas fieles. Sin embargo, al hacer un estudio de este pasaje, encontramos algo muy curioso:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotrosY si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” 

Nuestro Señor Jesucristo dejo bien claro que en la casa de Dios el Padre hay muchas moradas y, se iría a preparar lugar, para luego volver y tomar a los suyos. Pero hay algo en el versículo 3, que muy poco es analizado.

Es decir, la frase, “para que donde yo estoy”  si se observa con mucha atención, el Señor no hablo en futuro, pues dijo para que donde YO ESTOY, vosotros también estéis. Sabemos además que Cristo estaba en Jerusalem cuando dijo estas palabras. 

Si hay algo interesante en estas palabras que dijo nuestro Señor Jesucristo es que, en la casa del Padre hay muchas moradas, sin duda alguna, estaba hablando de la Santa Ciudad cuyo arquitecto  y constructor es Dios. Hebreos 11:10 “porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”

Al hacer un análisis de algunos pasajes, es muy fácil comprender que esta ciudad se encuentra en el el tercer cielo donde esta el Padre el único Dios verdadero, veamos:

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.  Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” 2Corintios 12:2-4.

El apóstol Pablo nos enseña que en el tercer cielo se encuentra el paraíso,

El apóstol Juan en el libro de Apocalipsis nos dice que en el paraíso de Dios se encuentra el árbol de la vida.  Apocalipsis 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios

¿Curioso verdad?

Ahora bien, es mucho más interesante conocer, lo que este mismo Juan, nos dice en el capitulo 22 de Apocalipsis que dicho árbol de la vida, se encuentra en medio de la calle de la ciudad santa:  “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones” Apoc 22:2

Además, se puede comprender ahora, las razones por las cuales, ninguno de los héroes de la fe recibieron lo prometido…

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra, Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria, pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” Hebreos 11:13-16

Observe con mucha atención que Dios mismo les ha preparado una ciudad, cuyo arquitecto y constructor es Dios mismo Hebreos 11:10. Es precisamente a esto que se estaba refiriendo nuestro Señor Jesucristo, cuando dijo en la casa de mi Padre muchas moradas hay…

Hasta aquí muchos podrían decir, “es obvio que dicha ciudad está en el tercer cielo o paraíso de Dios. Por tanto, el cristiano va al cielo para entrar en esa ciudad donde están las moradas preparadas para los que perseveren hasta el fin”. 

Sin embargo, estimado amigo lector, cuando leemos los capítulos 21 y 22 de Apocalipsis, nos encontramos con algo sumamente interesante y es que, luego de que Dios haya juzgado tanto a vivos como a muertos en su juicio y haber purificado la tierra por medio del fuego como señala el apóstol Pedro: “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”  2Pedro 3:7

Luego añade algo importante:  “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” 2Pedro 3:13.

Volviendo al capitulo 21 y 22 de Apocalipsis, encontramos que el apóstol Juan, ve ese cielo nuevo y esa tierra nueva que el apóstol Pedro alega, esperamos. Pero además, el apóstol Juan observa que la santa ciudad, la nueva Jerusalén desciende del cielo.

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte,ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Apocalipsis 21:1-4

Si estimado lector, tal como usted lee, esa santa ciudad de oro puro.

“El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio” Apoc 21:18

En definitiva estimado lector, ahora es mucho más fácil comprender las palabras del apóstol Pablo cuando dice que:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” Filipenses 3:20

Recuerde que Pablo estuvo en el tercer cielo en el paraíso de Dios, de manera que al decir que somos ciudadanos del cielo, es precisamente porque allá esta la ciudad que un día vendrá a la tierra después de ser renovada y purificada.

De igual manera Cristo Jesús dijo:

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” Juan 18:36. porque su reino es celestial y de igual manera afirmó diciendo que nosotros quienes creemos en el mensaje del reino de los cielos, tampoco somos de este mundo.

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Juan17:14-17

Si, estimado lector, somos ciudadanos del cielo, porque la ciudad santa está en estos momentos allá, pero un día descenderá a la tierra renovada. Por tanto, el destino del cristiano no es el cielo, sino recibir la inmortalidad y poder entrar en la ciudad santa que descenderá del cielo y así,  permanecer con Dios y nuestro Señor Jesucristo en su reino.

¿Cree usted esto?      ¿Cree usted en el reino de Dios?